Se llama Nora Irma Morales, nació el 22 de marzo de 1930 y hoy, visitó Dolores, en el marco de los proyectos “Memoria en ADN” y “Acá también pasó”, que llevan adelante, alumnos de 6to año de la EES 4. Escuela Normal.
Nora Cortiñas se dirigió a los alumnos recordando su lucha de más de 40 años, que aún continúa. Hubo intercambio de preguntas y un instante para la emoción al repasar los momentos en los que se enteró de la desaparición de su hijo Gustavo.
Nora vio a su hijo por última vez el domingo de Pascua de 1977 en la terminal de micros de Mar del Tuyú. Los Cortiñas, sus consuegros y Ana y Carlos habían pasado ese fin de semana juntos. Lo secuestraron unos días después, la mañana del 15 de abril, en la estación de tren de Castelar.
“Cuando vinimos a pedir porque había cuerpos que habían aparecido en la costa de Santa Teresita, éramos tres o cuatro madres llorando, le decíamos al juez tiene que averiguar de quiénes son esos cuerpos”, recuerda Nora. “Se habían llevado a las madres, se habían llevado a dos monjas francesas que habían venido a ayudar a las familias que les habían llevado a los hijos”, resaltó recordando a Azucena Villaflor, y Alice Domon y Léonie Duquet.
El 20 de diciembre se hallaron algunos cadáveres, provenientes del mar, en la costa bonaerense, a la altura de Santa Teresita. Tales restos humanos fueron enterrados como NN, en el cementerio de General Lavalle.
Nora no para, es incansable, más de 40 años pidiendo Memoria, Verdad y Justicia, una lucha que aún continúa porque “se siguen torturando jóvenes en las comisarías…” y ella los siente como Gustavo, como su propio hijo.